Las palabras, muchas veces, no son necesarias para expresar emociones internas y subyacentes que nada tienen que ver con la realidad un tanto farsante de las significaciones lexicales. Es el caso de la acciòn misma de escuchar una canciòn como la de la mejicana nombrada allà arriba. Un caso especial para mì sobre todo, porque nunca antes me habìa llamado la atenciòn tanta simplicidad y cordura al momento de oìr un tema por la radio, en este caso,por la radio a medio volume de un microbùs repleto de gente cansada a la 1.30 de la tarde, deseosa sòlo de llegar y sentarse a mal degustar un almuerzo entre recibos atrasados o niños gritando y llorando en los alrededores cercanos.
Pero, como decìa, el hecho de descubrir a una cantante, mejicanìsima ella, con una voz tan dulce, y con una canciòn tan antimachista como "me voy" a uno le ponen los pelos de punta, sobre todo cuando la posible enamorada està cerca, o la novia a quien maltratamos algunas veces con el verso de la indeferencia està, a esa misma hora, en otro vehìculo de transporte pùblico oyendo el mismo tema.
El puritanismo, la torpeza y delicadeza (snobismo mediocre e hipòcrita de la mayorìa de mujeres latinas) ya fueron, como dicen los adolescentes, ahora hasta la mùsica ha cercenado las alas de la infidelidad y el delirio del superhombre domèstico y tercermundista. Es un caso especial y agradable oìr tres o cuatro veces continuas la misma canciòn porque, con el sentimiento de culpa machacando el fondo mismo de nuestra credulidad varonil, uno desea, sueña, que esa pequeña y delgada mujer està cantando para cada uno de nosotros, sutilmente, directamente: "me despido de ti y me voy".
Desarraigo, utopìas guardadas y sacadas desde baùles de ceniza y làgrimas, mi Julieta Venegas(asì la llamo en la soledad de mi habitaciòn repleta de recuerdos de mujeres masoquistas y pensadoras de cuarto en penumbra) canta y festeja la debilidad nuestra de cada dìa, pues ser hombre no es lo que se cree; ellas llevan consigo la correa y el tiempo en el presente, asì que a tener cuidado con lo que decimos y no decimos. Julieta, tierna, dulce, mujer.
Aquèl que la escucha una vez, la oye siempre. Desde aquì, un beso sin tiempo, para ti, para ella.
trujillo, 20 de octubre del 2006
enrique rios mercedes
4 comentarios:
Meche, me sorprendes gratamente... quién lo diría... nuestro poeta de la oscuridad, acercándose a la afectividad sensata.
Pável
P.D. Por enésima vez... ¡¿dónde están los poemas?! necesito leerlos!!!
El meche está demostrando toda su sexa pil homosex. Que cancioncitas, que me enamoro, que la hembrita al lado, que un par más y me voy. ¡Qué ocurrencia!
Haber si para la próxima nos comentas una de Juan Gabriel o a lo mejor de los Sultanes.
Atentamente,
El Sultán
The condon
Sus letras no me gustan! Son muy simples! Hasta tontas!... y con eso de q me voy.... q se vaya de una vez.
Yo tambien espero q nos comentes una de mi queridísmo y estimado Ricardo Arjona! Ese pata si es lo máximo. Bueno para mi si!
Arjona?... puaj... un toque, voy al baño... puaaaaaj
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