martes, setiembre 19, 2006

Poesía para hermanar a los hombres


(Fragmento de la presentación del Poemario "Palabras
Proscritas", del grupo literario Horda hecha por el profesor Juan Villacorta
Vásquez, de la Universidad Nacional de Trujillo - 2,000)
"No hay nada tan maravilloso e inusual entre los jóvenes como juntarse por y para la poesía. Hay una inexplicable, emocionante, elevada y apasionada fuerza que los une; hay un propósito idílico, eufórico, idealista, plausible a todas luces. La historia de la literatura registra, por ejemplo, que gran parte de ella se ha hecho a partir de los cenáculos, las cofradías y los grupos. Cuando ocurre aquello, las pulsaciones de sus corazones sintonizan en algún punto o ritmo que tiene como eje de confluencia el deseo de gritar o cantar – es lo mismo – que están vivos y sienten, se estremecen, ríen, lloran y aman. Ellos se indentifican hermanados por los mismos sentimientos y se reconocen hijos de una misma energía incognoscible, pero cautivante, inasible, pero contundente: la poesía.

Esto es lo que ocurre con Roberto Pável Jáuregui, Enrique Ríos Mercedes, Carolina Campos Buscene y César Olivares Acate, jóvenes integrantes del grupo literario Horda (…) Ellos han sido convocados por el hermoso misterio de la poesía, se han congregado ellos mismos para el festín inacabable del lenguaje y nos entregan una muestra muy agradable de su quehacer poético (…) Cada uno con su estilo propio, pero todos con la misma sinceridad, valor, audacia y desenfado.

Cada joven poeta destaca por sus particulares logros literarios y sus específicos elementos temáticos. Roberto Pável poetiza la cotidianeidad, lo común, la soledad y la frialdad del hombre sumido en lo rutinario de la existencia, desde sí mismo, tal vez desde su propia desesperanza. Enrique Ríos, con parecido estilo huidobriano, descubre la nostalgia e incertidumbre del amante o amador solitario e inconforme. Carolina Campos irrumpe con resolución un cuestionamiento profundo sobre el ser del hombre a partir de experiencias cotidianas de éste y quizás de Dios mismo, para hacernos repensar el amor, la vida y la muerte. César Olivares, con desacostumbrada perfección, se descubre comprometido con el amor, lo social y lo humano, desde la perspectiva idílica, desde el ser amado y sus imborrables vestigios y sabores.

“Palabras Proscritas” es el resultado de una de las más prístinas y saludables coincidencias que pueden llegar a tener los hombres cuando saborean intensamente la existencia. En estos tiempos, no se puede esperar algo mejor. La poesía, entonces, vuelve a hacer un milagro: hermanar a los hombres".


Juan Villacorta Vásquez

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