
Roxi, Chanita y otros hipocorísticos
Por José López Mauricio
El autor de este valioso artículo es un gran amigo, miembro del Grupo Literario RenaSer, egresado de la Facultad de Educación
de la UNT, se desempeña en la actualidad como catedrático en la Universidad
Privada César Vallejo.
A una joven de nombre Roxana, las personas que la tratan con formalidad se refieren a ella por su nombre completo: Roxana; pero quienes gozan de su amistad, la pueden llamar Roxanita, Roxan, Roxi, Chana e incluso Chanita, dependiendo del menor o mayor grado de confianza. Esta variación afectiva del nombre propio, que transforma Victoria en Vicky, Alejandro en Alejo, Luis en Lucho, etc., es lo que se denomina hipocorístico.
Hipocorístico o hipocorística (Del griego hypokoristikós, ‘acariciador’) es un adjetivo que el DRAE define como “Dicho de un nombre: Que en forma diminutiva, abreviada o infantil, se usa como designación cariñosa, familiar o eufemística”. Luis Hernán Ramírez (1997: 229-230) explica que “con este término se alude a las abreviaciones, modificaciones y, algunas veces, a inexplicables deformaciones que sufren los nombres propios de personas en la lengua familiar y que son usadas para designar cariñosamente a un individuo en el medio familiar”.
Un hipocorístico se puede formar a través de diversos procedimientos (Ramírez):
a) Transformación fonética, con semejanza a los sonidos del lenguaje infantil: Gloria → Yoya; Sergio → Checho; César → Shesha.
b) Adición de sonidos: Juan → Juancho; María → Maricucha; Miguel → Miguecho; Luis → Luisito.
c) Supresión de sonidos, sean iniciales, intermedios o finales: Guadalupe → Lupe; Gustavo → Tavo; Gregorio → G(reg)o(r)io → Goyo; R(odr)igo → Rigo; Teresa → Tere; Natalia →Naty, María Julia → Maju.
d) Supresión de sonidos y deformación fonética: Isabel → -sabel → Chabela; Rosario → -sario → Charo; Mercedes → -merce → Meche; Soledad → -sole → Shole.
e) Repetición de una sílaba del nombre: Roberto →-to → Toto; Noemí → No- →Nonoy.
Por otro lado, Martínez de Souza indica que los hipocorísticos, además, "pueden consistir en palabras formales aplicadas con un sentido especial dotado de cierta ternura, como cuando a un niño le llamamos rey, cielo o a una niña la llamamos cielo, muñeca. También puede adoptar, en este caso, cierta forma diminutiva, como chiqui (de chico) o cielín (de cielo) o bien un abreviamiento, como peque (de pequeño)”.
Veamos algunos nombres y sus respectivos hipocorísticos; de mujeres: Yolanda, Yoli; Graciela, Chela; Luisa, Lulú; Susana, Susi; Pilar, Pili; Tamara, Tami; Dolores, Lola; Guillermina, Mina; Concepción, Conchita; Cristina, Cris; Elizabeth, Liz; María Teresa, Maite. De varones: Antonio, Toño, Toni; Fernando, Nando; Jorge, Coco; Javier, Javicho; Francisco, Pancho; Juan José, Juanjo; José María, Chema; Ignacio, Nacho; Eduardo, Lalo; Enrique, Quique; Federico, Quico.
A veces un hipocorístico se utiliza para varios nombres: Tina abrevia a Ernestina, Cristina, Valentina, Agustina; y Teo, a Teodoro, Timoteo, Teófilo, Doroteo, Teodocio.
Un nombre genera un conjunto de hipocorísticos, algunos de los cuales evolucionan y adquieren autonomía, para después ser aceptados como nuevos nombres. Del nombre hebreo Jacob, por ejemplo, se creó Jaco, Jago o Yago, y de este devino Santiago; Jacobo se transformó en Jácome que, trasladado al catalán, resultó Jaume, hasta llegar a Jaime. Isidoro formó Isidro; María Soledad, Marisol; María Isabel, Maribel y Mabel; María Ana, Marián, y Ana Isabel, Anabel.
En algunos casos es difícil emparentar el hipocorístico con el nombre original, por ejemplo: de Gertrudis se formó Tula; de Eduviges, Avoiza; de Ramón, Moncho; de Vicente, Tico, y de Eulalia, Laia.
Es curiosa la formación de Pepe como hipocorístico de José; según la tradición cristiana, se utilizó la abreviatura p.p. del latín pater putativus en alusión al padre de Jesús. Se dice también que Francisco formó Paco debido a la abreviación de Pater Comunitas, con que los monjes se referían a la congregación de San Francisco de Asís; aunque es evidente la simple reducción de la escritura Phranciscus a Phacus y de ésta a Pacus.
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Albaigès, Josep M. (2006) “Hipocorísticos”Martínez de Souza, José (1998) “Los hipocorísticos”Ramírez, Luis Hernán (1997)“Estructura y funcionamiento del lenguaje” Lima: M&B editores. 7ª ed.
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