
Cuando era niño formé un club.
Desde siempre he sido adicto a las reglas, así que me pasé escribiendo varias páginas de normas y formularios. Se suponía que debía ser un club de niños, es decir, una suerte de pandilla light, que no roba ni destruye la propiedad ajena, al menos no en dimensiones criminales, pero en la práctica se convirtió en un club de llenar formularios. La cosa no prosperó mucho, hasta que varios años después, cuando estaba en el cuarto año de secundaria mi primo “Pepe”, mi hermano “Giacobo”, mi amigo “Memo” y yo, organizamos paseos a la “Casa Hacienda” que había en el vecindario, una especie de tour macabro donde asustábamos a nuestros “clientes” por el módico precio de unas risas y buenos recuerdos para contar cuando fuéramos viejos.
De los grupos literarios no supe nada, hasta que alguien me invitó a uno. Fue como descubrir que la tierra era redonda. Años después formamos la Horda con Enrique Ríos Mercedes, Carolina Campos y César Olivares; pero como la vida no se detiene, la gente crece, consigue trabajos, se casa o por lo menos llenan sus horarios con enamorados y reuniones importantes; la Horda se volvió otro recuerdo para contar a los nietos... o casi... para prolongar su sombra creamos este blog, donde los primigenios integrantes tienen un lugar dónde compartir; pero al que se ha dado franca entrada a voces nuevas como la de Carmela, Rebeca, Edgar y Antonio.
Un día haciendo “zaping” en la red, o mejor dicho “webing”, encontré por casualidad un grupo virtual, una comunidad denominada “La poesía que guarda el infierno”... fue un nuevo descubrimiento de la pólvora. Se trataba de una comunidad de creadores en la que se publicaba y opinaba sobre poemas con una ferocidad tan significativa que no pude menos que llamar a mi mujer, con ese tonito que usamos cuando David Copperfield iba a desaparecer la Estatua de la Libertad... ustedes puede imaginarse, algo así como “Sofía, Sofía, ¡van a desaparecer la Estatua de la Libertad!”
Aquello fue un descubrimiento para mí, e inmediatamente comencé a calcular las posibilidades y los recursos que te ofrece la red, para darle a las viejas cofradías literarias una amplitud y una diversidad inimaginada...
Roberto Pável
...Continuará...
Próximo número: “Grupos Virtuales ¿Qué hay en el menú?”, ventajas, desventajas y links de algunos de los grupos virtuales más interesantes que te ofrece la red.
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